Por la fuerza, por el tesón, por las lágrimas de sobremesa, por los
bailes de verano en la terraza. Por las noches de cuna, por las noches
en vela, por los hijos que se van, por los nietos que llegan. Por el
amor incondicional, por las historias repetidas de juventud, por las
palabras sabias que curan. Por la distancia que nos une, por las miradas
que nos unen, por esta vida ligera que nos une. Por la sangre que se
nos escurre espesa entre las piernas y nos recuerda todo lo que somos y
nos queda por ser. Por llorarnos y reirnos y llamarnos y enfadarnos y
reencontrarnos y soñarnos y ayudarnos y querernos. Sí, por querernos.
Por querernos con locura.
Y por ti, luchadora. Por ti seguiremos siendo MUJERES en mayúsculas.
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